El documento describe el arte paleocristiano y tardorromano, incluyendo los símbolos cristológicos como el pez, el cordero y el crismón. También describe la arquitectura paleocristiana como la basílica, con nave central y laterales, y edificios centralizados como mausoleos. Finalmente, describe la escultura como bustos redondos del Buen Pastor y relieves en sarcófagos.