El monasterio de Cluny, fundado en 909 por el duque Guillermo I de Aquitania, fue un modelo de vida religiosa del siglo XI y sede principal de los cluniacienses. Su arquitectura presenta tres ampliaciones significativas y se caracteriza por un diseño que incluye elevadas bóvedas y grandes arcadas. Hoy solo perdura la torre del reloj como vestigio de su esplendor original tras la revolución francesa.