El documento discute la necesidad de realizar un ajuste fiscal equivalente al 2,9% del PIB para compensar la pérdida permanente de ingresos petroleros. Sugiere que la mitad de este ajuste deba hacerse a través de recortes en el gasto y la otra mitad a través de mayores impuestos, con el fin de lograr el equilibrio fiscal de manera responsable ante las nuevas circunstancias económicas.