El documento discute la originalidad de la pedagogía de la fe. Señala que la pedagogía de la fe debe tomar como modelo la pedagogía de Dios, la cual parte de la realidad humana, se realiza a través de un diálogo en el que Dios toma la iniciativa, e invita al hombre a una vida de amor. Asimismo, la pedagogía de la fe debe iniciar a los creyentes en la experiencia cristiana vivida en la Iglesia y al estilo de Cristo, la cual es una experiencia de Dios y de fraternidad