Las relaciones entre Estados Unidos y América Latina han estado marcadas por la cooperación y el conflicto a lo largo de la historia. Desde el siglo XIX hasta la década de 1930, Estados Unidos ejerció una fuerte influencia política y económica sobre la región mediante la política del "gran garrote". A partir de la década de 1960, la Guerra Fría llevó a Estados Unidos a apoyar gobiernos anticomunistas en la región y a oponerse a revoluciones de izquierda, aunque también propuso programas