Este editorial discute la crisis que afecta a las artes escénicas en España debido a la falta de apoyo político y económico. A pesar de la situación difícil, algunas compañías y festivales continúan ofreciendo programaciones. Sin embargo, la capacidad de resistencia se agota ante los recortes constantes. El editorial expresa su frustración por el abandono del sector por parte de las instituciones y la percepción de que su trabajo es periférico a pesar de su importancia cultural.