El documento critica la gestión de los teatros públicos que se centra más en aspectos contables que en promover la creatividad y cultura. Argumenta que los teatros necesitan directores que aporten talento e iniciativas artísticas, no solo gestores, y que se debería apoyar más a creadores que a producciones empresariales. También pide a los políticos que se tomen en serio la función cultural de los teatros.