El trastorno de conducta se caracteriza por un comportamiento emocional y físicamente violento que muestra crueldad e indiferencia hacia los demás. Los niños con este trastorno muestran un patrón continuo de agresión y grandes violaciones de las normas sociales. El tratamiento implica psicoterapia, terapia conductual e intervenciones con la familia, con el objetivo de enseñar estrategias para controlar la conducta de forma efectiva.