El agua es vital para los seres vivos, representando entre el 65% y el 95% de su peso y actuando como disolvente universal, además de facilitar procesos biológicos y mantener la homeostasis. Sus propiedades, como la cohesión, la alta tensión superficial, y el elevado calor específico, son fundamentales para las funciones biológicas y el metabolismo celular. Las sales minerales también desempeñan un papel crucial en la estructura, función celular y el equilibrio osmótico, actuando como cofactores y en la formación de estructuras esqueléticas.