El agua es la molécula más abundante en los seres vivos y constituye entre un 60-90% de su composición. Es esencial para todos los tipos de vida y cumple funciones vitales como disolvente biológico, en procesos metabólicos y estructurales, en la regulación de la temperatura, el transporte de nutrientes y como amortiguador mecánico. Sus propiedades físico-químicas como su poder disolvente, fuerza de cohesión y calor específico la hacen indispensable para la vida.