La calidad de vida se define como vivir de acuerdo a las decisiones y deseos personales, abarcando dimensiones como bienestar físico, emocional y social. Se destacan las necesidades de las personas con discapacidad, como el respeto a sus derechos, autodeterminación e inclusión social, enfatizando la importancia de tomar decisiones sobre su propia vida. A pesar de los avances, persisten barreras en la satisfacción de estas necesidades, lo que requiere un compromiso conjunto para mejorar su calidad de vida.