Durante los siglos XVII, XVIII y parte del XIX, el comercio de mulas entre Argentina y Perú se expandió, siendo la mula un animal ideal para el trabajo en las minas debido a su resistencia y adaptabilidad. Francisco Antonio Candioti, un destacado gaucho de Santa Fe, organizó y lideró estos arreos, amasando una fortuna considerable y llegando a ser gobernador de la provincia tras apoyar la revolución de mayo. Sus travesías eran cuidadosamente planificadas, con capataces expertos a cargo y un enfoque en el bienestar de la comunidad santafesina.