El documento describe las funciones clave de un instructor cristiano eficaz, incluyendo ser un especialista bíblico, un artista de la enseñanza, un mentor y modelo, un consejero, un estudiante y conocer bien al grupo y a uno mismo. Para ser eficaz, un instructor debe enfocarse en formar la voluntad y sentimientos de los estudiantes, no solo su mente, y establecer una relación con ellos basada en el amor.