Bernard Ebber fundó WorldCom, la segunda compañía de telecomunicaciones más grande del mundo. WorldCom manipuló sus cuentas contables para ocultar miles de millones en gastos, lo que llevó a la quiebra de la compañía y condenas por fraude. El fraude fue descubierto por un equipo de auditores internos liderados por Cynthia Cooper.