La segunda mitad del siglo XX trajo un rápido desarrollo urbano y arquitectónico a la ciudad de Maracaibo, Venezuela, impulsado por el crecimiento de la población debido a la industria petrolera. En la década de 1950, surgieron nuevos tipos de edificios como viviendas multifamiliares, centros comerciales y bloques de oficinas que consolidaron la arquitectura moderna en la ciudad. Se adoptaron nuevos materiales como el concreto armado y se planificó el crecimiento urbano futuro de Maracaibo