El documento clasifica los delitos de acuerdo a nueve criterios: 1) por la acción, 2) para perseguirlos, 3) por la forma en que se produce el resultado, 4) por la duración del momento consumativo, 5) por la gravedad, 6) por el bien jurídico afectado, 7) por sus efectos, 8) por la estructura del acto delictivo, y 9) por el momento de su descubrimiento. Dentro de cada criterio se describen las diferentes categorías en que pueden clasificarse los delitos.