Los romanos comían principalmente pan, cereales, legumbres y verduras. Con el tiempo incorporaron nuevos alimentos debido al comercio, como carnes de pollo, cerdo y buey. Los platos más comunes eran gachas de cereales y papilla de mijo. Comían tres comidas al día e introdujeron el uso de especias. Celebraron banquetes donde los invitados se recostaban en lechos y comían con los dedos.