El documento analiza la competitividad profesional en un entorno laboral en constante evolución, destacando la importancia de habilidades, experiencia y formación académica. Se subraya que la competitividad no es solo una cuestión de habilidades individuales, sino que también depende de factores sociales y contextuales, así como de la capacidad de adaptación y resiliencia. Finalmente, se proponen estrategias para mejorar la competitividad, enfatizando el desarrollo de habilidades específicas y la educación continua como elementos clave.