Según Platón, originalmente los humanos eran criaturas andróginas con partes masculinas y femeninas. Zeus dividió estas criaturas en hombre y mujer. Platón creía que las mujeres tenían la misma naturaleza que los hombres pero no la misma igualdad en la sociedad griega, donde los hombres tenían todo el poder. El alma, no el cuerpo, era lo verdaderamente humano para Platón.