El documento celebra la eucaristía, enfatizando la presencia real de Cristo en el pan y el vino consagrados durante la misa, en el contexto del año de la misericordia. Se menciona la tradición de la celebración del Corpus Christi y su origen en un milagro del año 1264, resaltando la importancia de la adoración a Jesús presente en la eucaristía. Además, se invita a los fieles a experimentar la misericordia de Dios a través de la comunión y la fraternidad en la fe.