Este documento resume varias prefiguraciones de la Eucaristía en el Antiguo Testamento, incluyendo la ofrenda de Abel, el sacrificio de Melquisedec que ofreció pan y vino, y el sacrificio de Abraham donde estuvo dispuesto a ofrecer a su hijo Isaac. Estas figuras prefiguran el sacrificio único de Jesucristo de su cuerpo y sangre en la Eucaristía para salvación de la humanidad.