Miyuki quería ser maestra de educación inicial y postuló a un programa de formación de maestros a pesar de la falta de apoyo inicial de sus padres. Después de aprobar el examen de admisión, disfrutó de su primer año de clases y prácticas, aunque también enfrentó retos como cambios de horario y una gran carga de trabajo. Su primera práctica en un jardín de bajos recursos la hizo amar aún más su carrera de enseñanza. A lo largo de su formación, continuó ganando