Los trenes eléctricos y de carbón contribuyen a la contaminación al liberar CO2 a través de la quema de carbón en las centrales eléctricas. Los grandes barcos transportan más del 90% del comercio mundial pero usan combustible barato y sucio que produce escapes nocivos. Los aviones contribuyen al 15% de las emisiones de carbono globales y suspender los vuelos por un día puede reducir la temperatura en 1°C, además de que generan grandes cantidades de desechos no reciclables.