Luis Miguel Quijada
Dadaísmo y Duchamp
Dadaísmo
Hannah Höch (1889-1978). Panorama
Dadá. 1919. Fotomontaje, gouache,
acuarela sobre cartón, 43.7 x 34.5 cm.
Galería Berlinesa, Berlín.
Esta pieza de Hannah Höch, representa sin duda la
esencia más pura del dadaísmo. En ella, podemos
observar el espíritu de acabar con las decepciones
que le causaba al hombre la razón, y recobrar el
orden de lo natural y no razonable. Se trataba de
sustituir el absurdo lógico de los hombres de hoy por
el sinsentido lógico o, digámoslo así, de alguna
forma estructurado.
En este fotomontaje se aprecian numerosos
fragmentos de textos e imágenes, formando un
caricaturesco y grotesco caleidoscopio político.
Es posible reconocer, entre otros, al Presidente
alemán Friedrich Ebert en traje de baño y al
Presidente norteamericano Woodrow Wilson
vistiendo como un ángel de paz.
En este fotomontaje, además, se observan eslogan y
frases tomadas de diferentes medios impresos de la
época. Sencillamente, el desdibujamiento de las
fronteras entre el arte y la vida.
Hanna Höch. Collage. 1922.
En esta otra obra de Hanna Höch, observamos
cómo el uso del collage, resuelve la función del
material visual del mundo a su alrededor, de medios
de comunicación con los que la gente estaba
familiarizada; ello se convirtió en una mordaz arma
política, pues se trataba de utilizar objetos o
materiales destinados a la manipulación y
persuasión ideológica, ahora con fines artísticos-
estéticos. Es la descontextualización de la materia
prima plástica para llevarlo a un nuevo nivel de
entendimiento simbólico. Todo lo anterior, sin temor a
errar, antecedente inmediato del Arte Pop. Este
fenómeno se da sobre todo en Alemania como
respuesta en contra del militarismo nacionalista.
Marcel Duchamp
Duchamp. La novia desnudada por sus
célibes (El gran vidrio). 1915-23. Óleo,
Barniz, lámina de plomo, alambre de
plomo, y polvo en dos paneles de cristal,
277.5 x 175.9 cm. Museo de Arte de
Philadelphia.
El Gran Vidrio, La novia desnudada por sus célibes,
incluso, con su iconografía extraordinariamente
complicada, son la culminación de la carrera
“pública” de Duchamp como artista. Representa una
máquina de amor que, que irónicamente, como no
puede «funcionar», frustra perennemente el deseo
de sus protagonistas. Es una perfecta ilustración del
modo en que las pinturas de Duchamp, pinturas
Dadá de máquinas, son el polo opuesto de la
estética futurista de la máquina: de su actitud es
completamente irónica. A partir de 1923 Duchamp
siguió el consejo que él mismo daba a los artistas
jóvenes y desaparece de escena artística
renunciando ostensivamente a toda actividad
creadora, salvo proyectar excepcionalmente
exposiciones surrealistas, ello, llevó al Dadá a su
lógica conclusión.
Marcel Duchamp. Porta botellas. 1964
(réplica del original de 1914, autorizada
por el artista). Hierro galvanizado, 64.1 cm
de alto. Galería Nacional de Australia.
Como Duchamp mismo afirmó: “Un punto que quiero
dejar muy claro es que la elección de estos ready-
mades nunca estuvo dictada por una delectación
estética. La elección se basaba en una reacción de
indiferencia plástica, acompañada al mismo tiempo,
de una ausencia total de buen o mal gusto, de
hecho, una anestesia completa.” Con ello, como en
esta pieza, Duchamp pone en entredicho el
verdadero simbolismo de la obra de arte, dejando
todo su valor en objetos, que de inicio representen
tal o cual idea o concepto; en su ironía, en su
ambigüedad e inutilidad, aunque, paradójicamente la
selección de tales objetos fuera minuciosa y
concienzuda. En el caso de Porta botellas, la
descontextualización nos lleva a entender la pieza
como un corsé, como una prisión sexual, o como un
elemento fálico casi asesino y reprimido.

Dadaísmo y Duchamp

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    Hannah Höch (1889-1978).Panorama Dadá. 1919. Fotomontaje, gouache, acuarela sobre cartón, 43.7 x 34.5 cm. Galería Berlinesa, Berlín. Esta pieza de Hannah Höch, representa sin duda la esencia más pura del dadaísmo. En ella, podemos observar el espíritu de acabar con las decepciones que le causaba al hombre la razón, y recobrar el orden de lo natural y no razonable. Se trataba de sustituir el absurdo lógico de los hombres de hoy por el sinsentido lógico o, digámoslo así, de alguna forma estructurado. En este fotomontaje se aprecian numerosos fragmentos de textos e imágenes, formando un caricaturesco y grotesco caleidoscopio político. Es posible reconocer, entre otros, al Presidente alemán Friedrich Ebert en traje de baño y al Presidente norteamericano Woodrow Wilson vistiendo como un ángel de paz. En este fotomontaje, además, se observan eslogan y frases tomadas de diferentes medios impresos de la época. Sencillamente, el desdibujamiento de las fronteras entre el arte y la vida.
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    Hanna Höch. Collage.1922. En esta otra obra de Hanna Höch, observamos cómo el uso del collage, resuelve la función del material visual del mundo a su alrededor, de medios de comunicación con los que la gente estaba familiarizada; ello se convirtió en una mordaz arma política, pues se trataba de utilizar objetos o materiales destinados a la manipulación y persuasión ideológica, ahora con fines artísticos- estéticos. Es la descontextualización de la materia prima plástica para llevarlo a un nuevo nivel de entendimiento simbólico. Todo lo anterior, sin temor a errar, antecedente inmediato del Arte Pop. Este fenómeno se da sobre todo en Alemania como respuesta en contra del militarismo nacionalista.
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    Duchamp. La noviadesnudada por sus célibes (El gran vidrio). 1915-23. Óleo, Barniz, lámina de plomo, alambre de plomo, y polvo en dos paneles de cristal, 277.5 x 175.9 cm. Museo de Arte de Philadelphia. El Gran Vidrio, La novia desnudada por sus célibes, incluso, con su iconografía extraordinariamente complicada, son la culminación de la carrera “pública” de Duchamp como artista. Representa una máquina de amor que, que irónicamente, como no puede «funcionar», frustra perennemente el deseo de sus protagonistas. Es una perfecta ilustración del modo en que las pinturas de Duchamp, pinturas Dadá de máquinas, son el polo opuesto de la estética futurista de la máquina: de su actitud es completamente irónica. A partir de 1923 Duchamp siguió el consejo que él mismo daba a los artistas jóvenes y desaparece de escena artística renunciando ostensivamente a toda actividad creadora, salvo proyectar excepcionalmente exposiciones surrealistas, ello, llevó al Dadá a su lógica conclusión.
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    Marcel Duchamp. Portabotellas. 1964 (réplica del original de 1914, autorizada por el artista). Hierro galvanizado, 64.1 cm de alto. Galería Nacional de Australia. Como Duchamp mismo afirmó: “Un punto que quiero dejar muy claro es que la elección de estos ready- mades nunca estuvo dictada por una delectación estética. La elección se basaba en una reacción de indiferencia plástica, acompañada al mismo tiempo, de una ausencia total de buen o mal gusto, de hecho, una anestesia completa.” Con ello, como en esta pieza, Duchamp pone en entredicho el verdadero simbolismo de la obra de arte, dejando todo su valor en objetos, que de inicio representen tal o cual idea o concepto; en su ironía, en su ambigüedad e inutilidad, aunque, paradójicamente la selección de tales objetos fuera minuciosa y concienzuda. En el caso de Porta botellas, la descontextualización nos lleva a entender la pieza como un corsé, como una prisión sexual, o como un elemento fálico casi asesino y reprimido.