Septiembre del 2013
CICESE, Ensenada, Baja California.

Asignatura: Ecología y Evolución
Tarea 1

Alumna: Mariana Solís Mendoza

Dawkins Vs. Hull
Comentaba con un amigo acerca del tema de ensayo: la postura de Dawkins sobre
algunos tópicos contrastada con la de Hull, a lo cual a modo de broma me comentó “…él
homosexual contra él ególatra” (Hull fue un declarado homosexual y por otro lado
…bueno…es Dawkins) me divirtió el comentario ocurrente que, aunque irrelevante, me
pareció con el potencial suficiente para resultar atractivo, ya que tal

parece que los

enfrentamientos científicos vistos con cierto nivel de morbosa curiosidad tienden a
implantar una mayor expectativa acerca de cómo se establecen las posturas, la discusiones
o de cual lado se sitúa la opinión propia, incitándonos para bien o para mal a tomar partido.
Dawkins no es innovador al proponer una unidad de selección, esta se plantea desde
el inicio de la teoría evolutiva siendo que para Darwin la unidad fundamental de selección
la constituye el individuo 6,5. La verdadera innovación de Dawkins es el nivel de unidad de
selección que plantea, en este caso el gen 2, popularizando esta hipótesis sin embargo no
fue el primero en plantearlo, fue George C. Williams (1986) 6,5.
Se han propuesto distintas unidades de selección; macromoléculas, células, grupos,
especies, avatares, clados, comunidades, ecosistemas

4,5,6.

Según Soler la selección puede

actuar sobre cualquier sistema siempre y cuando cumpla con los siguientes requisitos: (1)
variabilidad fenotípica (2) las distintas variables fenotípicas sean responsables de
diferentes eficacias biológicas, y (3) la eficacia biológica sea heredable6.
Si bien existe una nutrida controversia1, 5,6 sobre el nivel en que actúa la selección,
podemos observar hasta este punto de revisión que Hull no busca refutar el planteamiento
de Dawkins, incluso podría decirse que lo refuerza al definir a los genes como los
replicadores más fundamentales y siendo un opositor de la selección a nivel de grupo
calificándola de imposible y planteando una necesaria revisión de lo que es llamado
individuo en cuanto a unidad de replicación se refiere argumentando nuestro sesgo
perceptual5.
Si nos referimos al interactor, término introducido por el propio Hull 5,6 que define
como; una entidad que interacciona como un todo coherente con el medio ambiente de
manera que produce replicación diferencial5, en este punto es en donde Hull y Dawkins
presentan una disyuntiva. Para Dawkins tal interacción existe (no llamándola del mismo
modo que Hull) y menciona que al observar la vida tendemos a ver una colección de
individuos que interaccionan entre sí, lo cual esta propiciado por las explicaciones
funcionales que generamos, llama a estas interacciones efectos fenotípicos y en su opinión
son meramente una consecuencia del empaquetamiento en unidades llamadas organismos
individuales1, proponiendo a los organismos individuales como vehículos del gen, no
excluye la posibilidad de un interactor, de hecho el gen puede ser uno4. Es preciso
puntualizar que una unidad de selección puede ser a la vez un interactor 6.
Por lo tanto pretender que Hull arremete contra el argumento de Dawkins
argumentando la inexistencia de unidad de selección muestra inconsistencia, ya que esta no
es una idea Dawkiniana y la unidad selectiva puede existir sin contraponerse a la hipótesis
del interactor. Por lo que el problema una vez más se centra en el nivel de la unidad de
selección, en este caso el gen y discurriendo en defensa de la visión clásica5 que sitúa al
organismo individual como la unidad selectiva.
El panorama explicativo de unidad selectiva a nivel de gen nos parece, en general,
poco atractivo, reduciéndonos a vehículos nos hace cuestionarnos sobre el libre albedrío,
nos molesta ser utilizados por esas macromoléculas replicantes, a esto atribuyo el rechazo
que genera Dawkins, no a que se le escape y contravenga los alcances de la selección. Ya
Darwin nos proponía un modelo de individuos egoístas que actuaban por su bienestar

1,6,

por una selección diferencial, una mayor adecuación, ser egoístas parece no conflictuarnos
en la misma medida como ser “vehículos”. Esta postura de rechazo me parece compresible
por nuestro acervo evolutivo, es decir por la capacidad cognitiva de nuestro entorno y los
procesos de generación de relación y conocimiento. Algo análogo ocurre cuando Hawkins
menciona que nos encontramos imposibilitados cognitivamente para entender la teoría
cuántica3.
Una primitiva capacidad de interrogarnos por los alcances fenotípicos de los
organismos que nos rodean nos antecede como especie, predecir comportamientos y
conductas de organismos generaba una ventaja selectiva, en cambio los genes nos son
realmente nuevos, como entelequias ajenas.
En palabras de Gould; “Somos prisioneros de la percepción de nuestro tamaño”4
por mi parte agregaría; prisioneros de nuestra historia evolutiva, de nuestro acervo y lastre
genético nos negamos a ser meros entes transportadores y contenedores de genes, queremos
ser partícipes interactores.

Bibliografía
1. Dawkins, R. 1992. The Extenden Phenotype. 2da Edición. Oxford University Press.
Gran Bretaña.
2. Dawkins, R. 1993. El gen egoísta. Salvat Editores, S.A., Barcelona, España.
3. Hawking, S. 1988. Breve historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros.
Grijalbo.
4. Hull, D. 1980. Individuality and selection. Annual Review of Ecology and
Systematics. 11: 311-32.
5. Hull, D. 2001. Science and selection: essays on biological evolution and the
philosophy of science. Cambridge University Press.
6. Soler. M. 2003. ¿A qué nivel actúa la selección natural? Evolución la Base de la
Vida. Proyecto Sur de Ediciones, S.A.L.

Dawkins Vs. Hull

  • 1.
    Septiembre del 2013 CICESE,Ensenada, Baja California. Asignatura: Ecología y Evolución Tarea 1 Alumna: Mariana Solís Mendoza Dawkins Vs. Hull Comentaba con un amigo acerca del tema de ensayo: la postura de Dawkins sobre algunos tópicos contrastada con la de Hull, a lo cual a modo de broma me comentó “…él homosexual contra él ególatra” (Hull fue un declarado homosexual y por otro lado …bueno…es Dawkins) me divirtió el comentario ocurrente que, aunque irrelevante, me pareció con el potencial suficiente para resultar atractivo, ya que tal parece que los enfrentamientos científicos vistos con cierto nivel de morbosa curiosidad tienden a implantar una mayor expectativa acerca de cómo se establecen las posturas, la discusiones o de cual lado se sitúa la opinión propia, incitándonos para bien o para mal a tomar partido. Dawkins no es innovador al proponer una unidad de selección, esta se plantea desde el inicio de la teoría evolutiva siendo que para Darwin la unidad fundamental de selección la constituye el individuo 6,5. La verdadera innovación de Dawkins es el nivel de unidad de selección que plantea, en este caso el gen 2, popularizando esta hipótesis sin embargo no fue el primero en plantearlo, fue George C. Williams (1986) 6,5. Se han propuesto distintas unidades de selección; macromoléculas, células, grupos, especies, avatares, clados, comunidades, ecosistemas 4,5,6. Según Soler la selección puede actuar sobre cualquier sistema siempre y cuando cumpla con los siguientes requisitos: (1) variabilidad fenotípica (2) las distintas variables fenotípicas sean responsables de diferentes eficacias biológicas, y (3) la eficacia biológica sea heredable6. Si bien existe una nutrida controversia1, 5,6 sobre el nivel en que actúa la selección, podemos observar hasta este punto de revisión que Hull no busca refutar el planteamiento de Dawkins, incluso podría decirse que lo refuerza al definir a los genes como los replicadores más fundamentales y siendo un opositor de la selección a nivel de grupo calificándola de imposible y planteando una necesaria revisión de lo que es llamado individuo en cuanto a unidad de replicación se refiere argumentando nuestro sesgo perceptual5.
  • 2.
    Si nos referimosal interactor, término introducido por el propio Hull 5,6 que define como; una entidad que interacciona como un todo coherente con el medio ambiente de manera que produce replicación diferencial5, en este punto es en donde Hull y Dawkins presentan una disyuntiva. Para Dawkins tal interacción existe (no llamándola del mismo modo que Hull) y menciona que al observar la vida tendemos a ver una colección de individuos que interaccionan entre sí, lo cual esta propiciado por las explicaciones funcionales que generamos, llama a estas interacciones efectos fenotípicos y en su opinión son meramente una consecuencia del empaquetamiento en unidades llamadas organismos individuales1, proponiendo a los organismos individuales como vehículos del gen, no excluye la posibilidad de un interactor, de hecho el gen puede ser uno4. Es preciso puntualizar que una unidad de selección puede ser a la vez un interactor 6. Por lo tanto pretender que Hull arremete contra el argumento de Dawkins argumentando la inexistencia de unidad de selección muestra inconsistencia, ya que esta no es una idea Dawkiniana y la unidad selectiva puede existir sin contraponerse a la hipótesis del interactor. Por lo que el problema una vez más se centra en el nivel de la unidad de selección, en este caso el gen y discurriendo en defensa de la visión clásica5 que sitúa al organismo individual como la unidad selectiva. El panorama explicativo de unidad selectiva a nivel de gen nos parece, en general, poco atractivo, reduciéndonos a vehículos nos hace cuestionarnos sobre el libre albedrío, nos molesta ser utilizados por esas macromoléculas replicantes, a esto atribuyo el rechazo que genera Dawkins, no a que se le escape y contravenga los alcances de la selección. Ya Darwin nos proponía un modelo de individuos egoístas que actuaban por su bienestar 1,6, por una selección diferencial, una mayor adecuación, ser egoístas parece no conflictuarnos en la misma medida como ser “vehículos”. Esta postura de rechazo me parece compresible por nuestro acervo evolutivo, es decir por la capacidad cognitiva de nuestro entorno y los procesos de generación de relación y conocimiento. Algo análogo ocurre cuando Hawkins menciona que nos encontramos imposibilitados cognitivamente para entender la teoría cuántica3. Una primitiva capacidad de interrogarnos por los alcances fenotípicos de los organismos que nos rodean nos antecede como especie, predecir comportamientos y
  • 3.
    conductas de organismosgeneraba una ventaja selectiva, en cambio los genes nos son realmente nuevos, como entelequias ajenas. En palabras de Gould; “Somos prisioneros de la percepción de nuestro tamaño”4 por mi parte agregaría; prisioneros de nuestra historia evolutiva, de nuestro acervo y lastre genético nos negamos a ser meros entes transportadores y contenedores de genes, queremos ser partícipes interactores. Bibliografía 1. Dawkins, R. 1992. The Extenden Phenotype. 2da Edición. Oxford University Press. Gran Bretaña. 2. Dawkins, R. 1993. El gen egoísta. Salvat Editores, S.A., Barcelona, España. 3. Hawking, S. 1988. Breve historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros. Grijalbo. 4. Hull, D. 1980. Individuality and selection. Annual Review of Ecology and Systematics. 11: 311-32. 5. Hull, D. 2001. Science and selection: essays on biological evolution and the philosophy of science. Cambridge University Press. 6. Soler. M. 2003. ¿A qué nivel actúa la selección natural? Evolución la Base de la Vida. Proyecto Sur de Ediciones, S.A.L.