La Declaración de Alma-Ata establece diez puntos clave para construir un sistema de salud que garantice el derecho a la salud como un estado de bienestar total. Resalta la importancia de la atención primaria de salud, la igualdad en salud, y la responsabilidad de los gobiernos y la comunidad internacional para asegurar el acceso a servicios de salud dignos y equitativos. A pesar de las intenciones, la meta de 'salud para todos' para el año 2000 no se cumplió, evidenciando una creciente brecha sanitaria entre países.