El derecho a la intimidad de los pacientes a menudo se ve comprometido en entornos hospitalarios, donde se priorizan necesidades técnicas sobre la privacidad emocional y psicológica. Los profesionales de enfermería destacan la importancia de un trato personalizado y la necesidad de preservar aspectos de la intimidad corporal y personal, mientras que diversas situaciones pueden vulnerarla. A pesar de estos desafíos, un adecuado respeto a la intimidad genera una mayor satisfacción en la experiencia hospitalaria del paciente.