Las normas de bioseguridad buscan reducir el riesgo de transmisión de microorganismos en entornos de salud. Existen dos tipos de desinfección: concurrente, que se realiza durante la hospitalización del paciente; y terminal, que se hace cuando el paciente abandona la habitación. La limpieza en hospitales requiere identificar zonas de alto, mediano y bajo riesgo e implementar protocolos de desinfección concurrente y terminal diarios y semanales.