La responsabilidad moral requiere la ausencia de coacción exterior o interior para que una persona pueda actuar libremente. La coacción exterior se refiere a que nadie obligue u oponga a la voluntad de una persona para realizar un acto. La coacción interior significa que una persona no es consciente de sus actos o no puede ejercer control sobre ellos. Para ser responsable, una persona debe poder decidir y actuar libremente sin coacciones.