La dilatación del tiempo fue descubierta por Einstein en 1905 y confirmada por experimentos posteriores. Según la teoría de la relatividad especial, los relojes que se mueven respecto a un observador inmóvil marcan el tiempo más lentamente debido a que el tiempo se dilata a mayores velocidades. Este efecto se ha comprobado experimentalmente y tiene consecuencias como la paradoja de los gemelos.