El autor busca destacar cómo lo político, social y económico influyen en el desarrollo humano, configurando la identidad del individuo. Analiza los desafíos actuales como la competitividad y el consumismo, y la necesidad de satisfacer las necesidades del ser humano más allá de lo económico, considerando también lo social, cultural y personal. Resalta la importancia de articular estas diferentes dimensiones para un pleno desarrollo humano.