El documento examina los desafíos y oportunidades en la educación secundaria en América Latina, destacando la necesidad de universalizar la enseñanza y mejorar su calidad. Se abordan problemas como la desigualdad, la fragmentación social del sistema educativo y la relevancia de un currículo significativo que responda a las demandas contemporáneas. Se sugieren estrategias para mejorar la integración, la participación y la autoridad pedagógica en las escuelas, así como la importancia de nuevas formas de conocimiento en el siglo XXI.