La economía del período de entreguerras y la Gran Depresión se caracterizaron por la inestabilidad económica derivada de la Primera Guerra Mundial, con periodos de recuperación frágil entre crisis. La crisis de 1929 provocó una depresión global debido a la interdependencia de las economías. Los gobiernos adoptaron políticas keynesianas como el New Deal estadounidense para estimular la economía mediante la intervención estatal, aunque la recuperación completa no se logró hasta la Segunda Guerra Mundial.