El flujo de energía en un ecosistema es un proceso unidireccional donde la energía solar es captada por los productores, que la transforman en materia orgánica, la cual es consumida por herbívoros y carnívoros, mientras que en cada nivel se pierde energía en forma de calor. Los descomponedores desempeñan un papel crucial al devolver energía y materia al entorno al descomponer organismos muertos. Este proceso se organiza en niveles tróficos, donde se observa una disminución significativa de energía disponible en cada paso de la cadena alimentaria.