Este documento discute los daños que causan el exceso de trabajo y tareas en los niños y propone que la educación debe ser una actividad lúdica y recreativa. Argumenta que el ocio es fundamental para el desarrollo cerebral y que cargar a los estudiantes con trabajos inacabables solo los agota innecesariamente. Propone que la enseñanza debe fomentar la curiosidad de los niños de una manera simple y disfrutable, como lo hacía el escritor Yákov Perelmán, en lugar de enfocarse únicamente en completar tareas