El agua se formó hace mil millones de años a partir de gases calientes como el oxígeno e hidrógeno. Al enfriarse y condensarse estos gases, se formaron las primeras nubes y el agua llenó las depresiones de la superficie terrestre. El agua tiene propiedades únicas como su polaridad y capacidad para formar puentes de hidrógeno, lo que le permite disolver una gran variedad de sustancias y mantener la vida en la Tierra a través de su participación en el ciclo del agua.