El documento destaca la importancia del agua como un derecho humano y un don de Dios, enfatizando la necesidad de un uso responsable debido a la crisis de sequía. Se resalta que el acceso al agua potable es esencial para la vida y el bienestar, especialmente para las personas en situación de pobreza. Además, se insta a adoptar políticas públicas y generar una conciencia solidaria sobre la conservación y distribución equitativa del agua.