El documento resume los principales estilos artísticos prerrománicos en la Península Ibérica entre los siglos VI y X, incluyendo el arte visigodo, el arte asturiano y el arte mozárabe. Estos estilos surgieron después de la caída del Imperio Romano y se caracterizaron por la simplificación y esquematización de las formas debido a las invasiones bárbaras y la pobreza material, aunque preservaron tradiciones romanas y cristianas.