El documento compara las doctrinas del Catolicismo Romano con la Biblia. Explica que la Iglesia Católica enseña que la Biblia y la Tradición son igual de autoritativas, mientras que la Biblia dice que toda Escritura es inspirada por Dios y no hay otra autoridad comparable. También dice que la Iglesia Católica reclama ser la única que puede interpretar correctamente la Biblia.