La Eucaristía ha sido la fuente, centro y cúspide de la vida de la Iglesia Católica desde sus inicios. A lo largo de los siglos, los fieles han desarrollado diversas devociones eucarísticas como la adoración durante la misa, la reserva y exposición del Santísimo Sacramento fuera de misa, y las procesiones con la Eucaristía. Congregaciones religiosas como las Adoratrices se dedican especialmente a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento.