Los jóvenes aportan a las empresas motivación, capacidad de aprendizaje y nuevas ideas, pero enfrentan dificultades como altos requisitos de experiencia y precariedad laboral. Este contexto genera desmotivación, estrés y frustración en su búsqueda de empleo, creando inseguridades sobre su futuro. Para mejorar su inserción laboral, los jóvenes necesitan formación adecuada, oportunidades de networking y un acercamiento más accesible a las empresas.