La enfermedad por virus Ébola presenta una alta tasa de letalidad (50-90%) y se transmite principalmente a través del contacto directo con fluidos corporales de individuos infectados. A partir de septiembre de 2014, se informaron brotes nuevos en varios países africanos con un incremento en los casos y muertes, lo que llevó a la OMS a advertir sobre el riesgo de propagación internacional. En España, el riesgo se considera muy bajo y el sistema sanitario está preparado para manejar posibles casos sospechosos.