El turismo enológico tiene orígenes antiguos, existiendo registros de viajes organizados a bodegas en la antigua Grecia y Roma. Se relaciona con el turismo rural, gastronómico y cultural, permitiendo visitar bodegas, museos del vino y participar en la vendimia. Las denominaciones de origen protegen la calidad de los vinos de una región a través de un consejo regulador. España, Italia y Francia son los principales países productores de vino en el mundo.