El documento discute los problemas de los equipos de desarrollo de software tradicionales y propone un modelo ágil. Explica que los equipos de software deben ser pequeños, auto-organizados y multifuncionales para ser más productivos, en contraposición a los grandes equipos jerárquicos tradicionales. También argumenta que la integración continua y la entrega frecuente de software son necesarias para maximizar el valor del cliente.