La intervención del Estado en la economía depende de múltiples factores ideológicos, políticos e institucionales tanto a nivel nacional como internacional. El Estado interviene con el propósito de mejorar el bienestar de la sociedad al proveer bienes y servicios públicos, regular el mercado, crear empleo, fomentar el ahorro y equilibrar las finanzas públicas. Sin embargo, los países de América Latina enfrentan limitaciones como baja recaudación fiscal y dependencia de las materias primas, lo que debilita