La regencia de María Cristina de 1833 a 1840 estuvo marcada por la transición hacia un gobierno liberal y la guerra carlista. Los gobiernos progresistas llevaron a cabo reformas como la desamortización pero generaron oposición conservadora. La regencia de Espartero de 1840 a 1843 también enfrentó resistencia por su autoritarismo, lo que provocó su caída y el fin de la regencia con la mayoría de edad de Isabel II en 1843.