El documento analiza las políticas del FMI durante las crisis económicas en el este asiático en los años 90 y en Rusia. Critica que el FMI promovió una liberalización rápida de los mercados sin considerar la necesaria regulación estatal, lo que empeoró las crisis. También señala que países como Malasia y Corea del Sur tuvieron más éxito al mantener un mayor control estatal y aplicar políticas menos contractivas.