Durante el mandato de Napoleón como líder de Francia entre 1799 y 1814, estableció un imperio que conquistó gran parte de Europa a través de su exitosa carrera militar, pero su invasión fallida de Rusia en 1812 marcó el comienzo de su caída, ya que sus enemigos se unieron para derrotarlo y exiliarlo. Aunque su imperio solo duró 10 años, dejó un legado duradero a través de logros como el Código Civil y la expansión de las ideas de la Revolución Francesa.