El currículo es una herramienta necesaria e imprescindible para las áreas educativas ya que con él se planifica y se estructura el aprendizaje de los estudiantes. Sin embargo, a menudo se agregan nuevos contenidos sin eliminar otros, lo que satura el currículo. Es necesario evaluar periódicamente el currículo de manera equilibrada para agregar o quitar contenidos de forma simétrica y así asegurar su efectividad.