El existencialismo se centra en que el ser humano es responsable de darle significado a su propia vida a través de la libertad y la toma de decisiones. Se originó en Alemania en el siglo XX y destaca que cada individuo es una entidad libre y única, no parte de un todo mayor. El existencialismo se divide en tres movimientos dependiendo de su postura sobre la existencia de Dios.